PSICOLOGÍA PARA EL MANEJO DE LAS ENFERMEDADES CRÓNICAS

Los seres humanos somos entes BIO-PSICO-SOCIALES, por tanto, no podemos abordar las dificultades en alguna de estas áreas, sin prestar la suficiente atención al resto. En casos de enfermedades físicas muchas veces se deja de lado los aspectos emocionales y sociales  que están influyendo en la aparición y mantenimiento de la misma.

En la actualidad, nadie ignora la importancia de los factores psicológicos (emociones, pensamientos, actitudes, creencias, estilos de vida) y los factores sociales (relaciones familiares, apoyo social, cultura, religión, habilidades sociales) en la enfermedad. Sin embargo, todavía nos cuesta darle una adecuada atención cuando se trata de una enfermedad física. Tendemos a dedicar todo el esfuerzo al aspecto físico, sin darnos cuenta que evitar su aparición, promover la curación y/o fomentar la calidad de vida, dependen de la adecuada gestión de estos factores (psicológicos y sociales).

La psicología de la salud, surge para ayudar a las personas en ese abordaje integral y holístico de su condición de salud, integrando lo mental, social y físico en un todo de intervención. Las Intervenciones psicológicas van dirigidas a prevenir enfermedades a través de la promoción de estilos de vida saludable sustituyendo hábitos perjudiciales e insanos  por hábitos que puedan hacer que las personas se sientan mejor en su vida diaria. También, a  evaluar y tratar aspectos psicológicos y sociales en casos de enfermedades específicas.

Psicole no hace de todo, solo se basa en lo mismo para brindar a todos, intervenciones psicológicas ajustadas a sus dificultades y necesidades. Nuestra experiencia en el manejo de enfermedades crónicas nos permite ofrecer  acompañamiento y atención psicológica en casos de:

CÁNCER

Somos colaboradoras de la Asociación Cáncer de Páncreas

LOGO-ACANPAN

FIBROMIALGIA

DOLOR CRÓNICO

DIABETES

HIPERTENSIÓN

ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA

En general, nuestras intervenciones buscan ayudar a los pacientes y familiares a soportar mejor el diagnóstico y el tratamiento, promover la adaptación al proceso de enfermedad, fomentar las conductas de autocuidado, abordar alteraciones posibles a nivel emocional (ansiedad, depresión, duelo), familiar, laboral y social. Buscan, en definitiva, mantener o recuperar la calidad de vida que pueda resultar alterada por la enfermedad y/o su tratamiento.

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